U otro de tantos, donde te preguntas el por qué de muchas cosas que has hecho y te prometiste no hacerlas nunca. Pero que sabes que no hay vuelta atrás. Es hacer algo que no está bien. Sabiendo que no está bien. Saber que la estás cagando, y a pesar de todo cagarla.
Pero a quién le importa son días y días y por más que te empeñes no conseguirás que me haga sentir como en los días más felices de mi vida. Contigo.
Porque todo ha cambiado, y no para bien y soy yo la que está más jodida viendo que pasan meses y yo sigo sin verte...
Pero...¿Sabes algo? Yo sigo siendo la misma chica que conociste años atrás. La que al llegar a casa y ver que hay espaguetis, esos de los que hacen las madres, no puede evitar esbozar una sonrisa. Esa chiquilla de sonrisa fácil y traviesa...
La que siempre va a estar en cada caída tuya. Y en cada triunfo. Aquella que dice estas palabras llenas, y no vacías. Como mucha otra gente que promete. Sólo por sentirse satisfecho al haber hecho un aparente acto de bondad en aquel momento. Pero momentos son muchos y especiales no tantos. Aunque pensándolo bien... todos los momentos que recuerdo contigo, lo fueron.
Porque un recuerdo necesita cariño y constancia para mantenerlo vivo, y tal y como están las cosas...
Gran ola se está acercando a esta playa.
Aún tenemos tiempo de echarnos a correr.
No hay comentarios:
Publicar un comentario